por SALVATORE CURRÓ
/ Revista Misión Joven
El autor presenta el capítulo IV de Christus Vivit, “El gran anuncio para todos los jóvenes”, que destaca el terreno afectivo como apropiado para el primer anuncio. Invita a superar el horizonte del sentido, comúnmente practicado en la evangelización, y a subrayar el horizonte del amor, necesario para la resonancia del Evangelio. Así, el gran anuncio surge como un anuncio-acontecimiento de la posibilidad de caminar con Cristo.