por Estefanía Sarde
/ Instituto Pironio

Es una profunda experiencia de compartir, en la que los participantes reconocen juntos la acción del Espíritu en la experiencia de oración vivida personalmente. Es una conversación que genera en el grupo y en cada participante nuevas conexiones, nuevas perspectivas y nuevos modos de comprensión de la experiencia espiritual que se está compartiendo y de cómo ésta puede transformar en profundidad el ser y el actuar de cada uno. Es una conversación generadora: habilita el nacimiento de algo nuevo, que antes no existía. En la Sagrada Escritura hay muchos ejemplos de lo que es una experiencia de conversación espiritual: Jesús y la samaritana, la conversación de los discípulos de Emaús, etc.

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